He leído casi todo de Rafael Chirbes desde que en pandemia cayó en mis manos su obra En la Orilla, incluso el primer tomo de sus Diarios ( me acaban de regalar el tomo 2) pero me faltaba leer su novela más importante y por la que fue reconocido: «Crematorio». Tampoco había visto la serie famosa sobre la misma.
Crematorio me ha parecido, con la perspectiva del tiempo, un novelón, y no solo por sus 900 páginas, sino por como describe la corrupción en torno a la construcción en la costa levantina y la invasión urbanística que todo lo arrasa en nombre del progreso y el turismo.
La forma de describir a los protagonistas de la misma y su vida, con Rubén Bertomeu a la cabeza me parece fantástico. También la definición que hace a través de ellos de la ambición, la utopía la corrupción a todos los niveles, las prácticas mafiosas o las relaciones familiares.
Por supuesto la estructura de la novela también me parece fantástica, sobre todo después de leer la primera parte de sus Diarios y conocer sus reflexiones y sus dudas sobre la construcción de la novela de su vida.
He visitado muchos años la costa levantina en los años 90 y después de más de 30 años he vuelto a visitarla y me he dado cuenta de su transformación, su masificación y el destrozo urbanístico que describe la novela

