La hora feliz

Microrrelato escrito par participar en el concurso del Barrio del Oeste de Salamanca en 2026.

LA HORA FELIZ

La preparación del piscolabis era todo un ritual diario en torno a las dos de la tarde. La hora feliz, así era como llamaba su amigo al despliegue sobre la mesa de la cocina mientras acababa de preparar la comida.

Por eso, cuando unos días antes de Nochevieja se realizó el sorteo familiar para después de las uvas y conoció quien sería su amigo este año, le vino la inspiración y de manera espontánea gritó : “viva el vino”.

Vivir en la calle

A Franco le encantaba la beneficencia, pero yo siempre la he odiado con todas mis fuerzas.

A mi amigo Javi le dieron un premio por vivir 15 personas en un piso de 60 metros y a mi padre le premiaron, como enlace sindical, con una semana de veraneo por hacer como que negociaban algo. Y gracias si tenías la suerte de que no te faltaba el cocido diario.

Menos mal que la calle era nuestro escenario favorito y la inocencia es lo que tiene. Por eso no entendíamos por qué el padre de José estaba en Alemania el solo y el de Santi en Carabanchel.