Es la cuarta vez que visito Roma y desde luego es inagotable. Siempre encuentras algo nuevo o que te faltaba por ver.
Esta vez es cierto que el hospedaje en Via Ludovisi, a un paso de Via Veneto y Plaza de España nos permitía movernos andando a prácticamente cualquier sitio.
Era obligado volver a pasear por la Plaza España y de plaza Venezia a plaza del Popolo a través de la via del Corso y via Condoti sin olvidar el Fiori o plaza Navona.

Tampoco olvidar el paseo obligado por la zona Imperial ( Coloseo, Foro etc.) o el Vaticano. Pero este viaje estaba destinado a descubrir sitios nuevos y sin tanta aglomeración como ver el Moisés de Miguel Ángel o el éxtasis de Santa Teresa de Bernini y volver a visitar la maravillosa Santa María de los Ángeles.
Me faltaba además visitar por dentro el Castello de Sant Angelo y las fastuosas Termas de Caracalla.
Por último he podido disfrutar de diferentes platos de pasta que me encantan en restaurantes de diversos lugares de la ciudad y en todos igual de buena. Y por supuesto el tiramisú casero.
Siempre hay que volver a Roma


