A veces no hay que ir tan lejos para encontrar un paraíso. Y eso ocurre en la provincia de Salamanca con los desconocidos Arribes del Duero.
Nos hospedamos en el hotel rural ee Vilvestre, un sitio acogedor y con buena comida, además de estupendos anfitriones.
En Vilvestre visitamos el Mirador del Castillo y el embarcadero del Duero. El día siguiente visitamos Saucelle y la zona del mirador de las Janas y el picón del Moro para a través de la presa pasar a Portugal y visitar y comer en Freixo de Espada a Cinta, incluida su zona de recreo y el caso antiguo de la ciudad.
El tercer día visita a Mieza para comprar cerezas y visitar el mirador de A Code y finalizar en Aldeadávila de la Ribera para visitar el famoso mirador del Fraile y comer en el Paraíso para emprender el regreso a Salamanca.


