Preciosa película de Win Wenders que narra la vida de un ciudadano japonés que trabaja limpiando los aseos y retretes de los jardines de Tokio.
El protagonista es feliz con su vida sencilla y con la rutina diaria. Es un ciudadano culto e ilustrado que sin duda ha renunciado a otra vida.
Esa otra vida más cómoda la representa la visita de su hermana y la frase «pero de verdad te dedicas a limpiar retretes». Deja ver también la despedida de su padre que ya no puede reconocerle y que la hermana invita a que lo visite.
Es preciosa la selección musical y la fotografía de la ciudad. También hay que destacar los sueños que tiene el protagonista y en los que siempre aparecen imágenes similares que necesitan seguramente una interpretación.
Muy recomendable y muy esclarecedora el argumento de que poco se necesita a veces para ser feliz.

