Aprovechando el puente de Castilla y León he vuelto por cuarta vez a una de las islas que más me gustan: Lanzarote. Esta vez al norte, concretamente a la zona de Costa Teguise.
Es una isla que me relaja y me siento en la luna cuando cruzo sus paisajes de norte a sur, como he hecho esta vez. Y he aprovechado para visitar algunas zonas que no conocía y alguna otra para recordar visitas anteriores.

Una de las visitas pendientes era a la Playa de Famara, famosa por el surf y por el pescado fresco de la isla que se puede degustar en los restaurantes de la zona. Aunque era sábado y había cierta afluencia, es impresionante observar sus acantilados y toda la reserva natural que forma la zona. Y por supuesto poder pasear por las dunas que forman su preciosa y salvaje playa.
Aproveche la excursión para visitar el municipio de Teguise, no de los pueblos que forman parte de la red de los pueblos más bonitos de España y antes de volver al hotel decidimos volver a subir al Mirador del Rio con tan buena suerte que pudimos disfrutar de una vista sin niebla y ver La Graciosa en todo su esplendor.
Al día siguiente volvimos a recorrer en el municipio de Yaiza la zona de Playa Blanca y descubrimos el crecimiento de la zona, con nuevos hoteles y muchas urbanizaciones nuevas. Por la tarde visita obligada a las playas de Papagayo y disfrutar de una tarde playera en una zona única, con baño incluido. Además no recordaba que costara tanto llegar por un camino rural hasta el final.
El tercer día decidimos desplazarnos a Órzola y coger el ferry a la isla de La Graciosa. Era lunes y a pesar de ello la afluencia era alta. Sorprende ver que la isla es toda ella una playa, pero sobre todo sorprende ver el crecimiento de pisos turísticos en la isla. Comimos un buen pescado de la zona y al volver a Lanzarote realizamos una visita al municipio de César Manrique, Haría, recorrer un típico pueblo canario, agrícola y sobre todo de su emplazamiento entre volcanes y de los paisajes que se pueden disfrutar de vuelta a Arrecife. Antes y al volver de Órzola no se puede dejar de visitar las magníficas dunas volcánicas que te encuentras al borde de la carretera. Un espectáculo de otro planeta.


