Siempre es un placer recorrer la Casa Lis de Salamanca -hacía mucho que no la recorría entera- y en especial ver la exposición de Fernando Botero antes de que se clausure a finales de este mes de mayo.
Decía F. Botero que «hago lo mismo que han hecho otros pero de forma diferente«. Algunos lo han calificado como «boterismo».

Visitar esta pequeña exposición permite al visitante deleitarse con los colores y volúmenes que dominada Botero. Sus icónicas esculturas, sus dibujos y acuarelas de la última etapa sobre tauromaquia, desnudos o naturaleza muerta e incluso iconos cristianos.
Cabe destacar «Caballo y domador», «Santa Rosalía» «la carta» o la escultura «mujer con espejo».
Felicitar a la dirección de la Casa Lis por su acierto y buena gestión.

