Aquello nos pareció muy extraño a todos los que estábamos en ese momento en la sala de profesores a las 9 de la noche.
Desde luego no era muy normal que la inspectora visitara el centro en horario nocturno para simplemente charlar con el personal.
Sí, aquella inspectora que presumía que donde ponía el ojo ponía la bala. Aunque alguna vez errara el tiro.
Pero como la venganza se sirve en plato frio, meses más tarde nos dimos cuenta de porqué se habría suprimido aquella plaza.

