Cada vez que veo en casa de mi madre aquella foto en el patio con la enciclopedia de Álvarez y el mapamundi, me acuerdo de los tremendos retortijones que me hicieron poner esa cara de circunstancias. Y es que nunca pude con aquellos polvos blancos que nos echaba la Sra. Marcela en el vaso de latón al salir en fila al recreo

